miércoles, 10 de abril de 2013

Publicidad Freak

Fuente: Bastidormusical.blogspot.com
No toda la publicidad consiste en generar buenas sensaciones, sino que el objetivo es, simple y llanamente, acordarse de ella. Quizás hay una percepción general equivocada, ya que se tiende a pensar que los anuncios deben estar bien hechos para ser llamativos. Para los que piensen de esta manera lanzo una pregunta. ¿Cuántos anuncios podrán realizarse de esta manera?

Seguro que la respuesta es un número muy alto, por lo que destacar por encima de todos ellos es algo muy complicado. Hay otra manera, que consiste en buscar un eslogan llamativo, pero podríamos lanzar la misma pregunta anterior. Por eso, hay otro tipo de publicidad, generalmente más barata de realizar, que su objetivo no es gustar, sino diferenciarse. Podríamos llamarla “publicidad freak”.



Esta publicidad está hecha de manera cutre sin dudar. Son anuncios que serán recordados según los años que pasen, en muchos de sus casos, por su pinta amateur. En España hemos visto varios anuncios de este estilo. Por ejemplo, todos los concernientes a Mixta son muy sencillos de realizar, baratos y fácilmente identificables para el público.

En el caso de la cerveza con limón, basta con ver el comienzo de uno de sus comerciales para saber perfectamente qué estamos viendo. Aún así, ese efecto es buscado. Que su anuncio sea sencillo y “cutre” está perfectamente pensado por sus publicistas. Por lo que su mala calidad es producto de un proceso creativo laborioso. Los antecesores de este tipo de publicidad, mala, pero llamativa, podrían ser aquellos anuncios de la compañía telefónica Euskaltel (¡Patxi!) o los de la Once y sus canciones del veranos (“La medusa del amor”, “Tengo gambas, tengo chopitos…” , “La sombrilla” … ).

Hay otros casos que no es así, pero al fin y al cabo han conseguido el objetivo que se busca al realizar un anuncio. Personalmente, a mí me resulta fascinante el mundo de la limpieza, ya que podríamos englobar bastantes anuncios en este apartado. Son los casos de Cillit Bang o Wipp Express, ambos rozando la vergüenza ajena. Si retrocedemos en el tiempo, ¿quién no se acuerda de los payasos de ‘Micolor’?

Eso sí, si yo tuviera que quedarme con un anuncio de este estilo no sería ninguno español, ya que esta publicidad no es, evidentemente, única en nuestro país. Mi ganador sería, sin duda, este comercial de un matamoscas, ‘Timor’, allá por el año 86 en Costa de Marfil. No tiene desperdicio.

Pero una cosa está clara. Pensados o no, todos ellos consiguen perdurar en el tiempo. ¿No es lo mejor que le podría pasar a un comercial?

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